Nos acercamos al final del curso académico y para mí eso significa muchas cosas:
Por un lado, significa que tengo que ponerme a estudiar ya y terminar los trabajos empezados porque se acercan los exámenes (y esto quita muchísimo tiempo, como sabréis). Por otro, significa que llegan las vacaciones veraniegas y que tengo que disfrutar del buen tiempo y el sol (y de las excavaciones arqueológicas) antes de irme de mochilera por Europa e irme a vivir a Noruega.
En resumen, significa que me tomo vacaciones blogeras de duración indefinida. Por lo tanto, a partir de ahora, mi actividad será totalmente impredecible y muy probablemente sólo pasiva, como lectora de vuestras publicaciones... Es muy probable que la próxima vez que escriba (en Agosto o Septiembre) lo haga desde Noruega, donde si tengo tiempo y ganas seguiré escribiendo a menudo anécdotas históricas y similares aquí, aunque la mayor parte del tiempo lo dedicaré a mi nuevo blog, Crónica de un frío anunciado, centrado fundamentalmente en mis vivencias en Bergen.
Así que, por si acaso, me despido de todos vosotros, pero sólo después de agradeceros profundamente que me hayáis acompañado por esta entretenida experiencia (han sido apenas tres meses y poco más de 50 entradas, pero para mí ha supuesto aprender mucho), pues sin vosotros leyéndome (más de 3000 visitas es mucho más de lo que esperaba) y, especialmente, haciéndome comentarios (más de 300, muchos más de los que también esperaba, aunque muchos sean míos), nada de esto hubiera tenido sentido.
¡Gracias a todos y hasta la próxima! ;-)









